viernes, julio 13, 2007

Volver (con la frente marchita)


-.. iendo por qué no te gusta Radiohead, pero a mí sí me gustan, ¿ok?, estoy chata de que me molestes todo el día.

Cuando abrí los ojos estaba la Fabiola sentada a mi lado hablándome. Me paralizé con un brusco movimiento hacia atrás. Ella no lo notó. Me quedé helado, ¡había funcionado!. Increíble pero cierto. Había funcionado a la perfección. Sin embargo seguía paralizado del asombro. Mis manos sudaban frío. Un cable eléctrico pelado subía y bajaba por mi espalda. Miré hacia todos lados y todo era igual como antes. A mi derecha estaban la Débora y la Nicoll. A mi izquierda el grupito al que solìa llamar en mis pensamientos “inmundos vagos de mierda”.

Atrás, lejos, mis “supuestamente llamados “ amigos. Delante la pizarra y la profesora de Castellano. Empecé a temblar. Necesitaba urgentemente un cigarrillo.

Me paré y pensé quien podía fumar. Mis “amigos” definitivamente no. Asi que me acerqué al grupito de la izquierda, que tanto me apestaba.

-Ehh… umh.. oye Huerta, ¿tenís un cigarro?

- ¿Qué, fumai?, jajajaja

- ¿Tenis o no?

- Toma… - me lo pasó y al notar que buscaba un encendedor que no tenía, me pasó uno con un gesto de reproche. Rápidamente, en mitad de la sala, lo comencé a encender. Por fin, que placer. El humo invadiendo mis pulmones y matándome lentamente. El temblor de mi mano derecha comenzó a disminuir.

De repente escuché que la Fabiola me llamaba. “Look”, me dijo…

Me di vuelta y ví su cara de asombro. Levanté la vista y noté que todos me miraban con la boca abierta, como preguntandose ¿y este huevón, que se cree?. La profesora estaba boquiabierta, sosteniendo en el aire el lápiz con el que estaba escribiendo de manera estática. Desde su rincón, la Nicoll me miraba fijamente, de manera estoica. Su cara no decía nada, pero era obvio que había captado toda su atención, al igual que la del resto de mis compañeros.

Se produjo un silencio algo incómodo para ellos, la verdad es que yo no tenía tiempo de pensar en eso, así que en la lista de prioridades de mi cerebro nunca se me atravesó la idea de decir algo. Al rato, al salir de mi asombro y al notar que mi cigarro tenía la mitad de la ceniza en él a punto de caerse, atiné a caminar lentamente hacia el exterior de la sala. Salí y me apoyé en la varanda, mirando el colegio, fumando mi cigarro en paz. Al pasar los minutos este se acabó. No me había pasado nunca pero necesitaba desesperadamente otro.

Había vuelto.

1 comentario:

Pitcher dijo...

No tengo idea kien es el weon de arriba pero me calló mal de entrada XD
CAGÓ TOA LA VOLÁ EN LA KE ME HABIA IDO CON TU HISTORIA!!!

wenizima!!

felices vakasiones!! VIVE DESPIERTO!!

USA CONDON!!


BYE