sábado, diciembre 06, 2003

Belleza Sudamericana

Algo que me encanta es cuando mi familia pelea. Mi mamá gritando y llorando al más mínimo estímulo. Mi hermana con su pose silenciosa teniendo que cargar el peso de un amor-odio a mi mamá cada vez que ella habla. Complejo de Inferioridad, me acuerdo de unas de las teorías de Jung. Mi papá hastiado de todo, queriendo rehacer su vida, y yo…observando todo esto, esperando el momento oportuno para lanzar mis dardos y arremeter con todo lo que se me cruce por delante con tal de sacarle en cara todas mis frustraciones a mi familia…es algo que adoro.

Otra cosa que amo es cuando salgo de clases y me doy cuenta de que me ha ido mal en las notas…de que estoy igual que solitario que la vez anterior, y que mi mente está más y más saturada de cosas por las cuales no vale la pena ni siquiera hacer el más mínimo esfuerzo de pensar en aquello.

Pero lo que verdaderamente me vuelve loco es cuando me junto los viernes con mis amigos y nos dedicamos solamente a tomar hasta llegar al punto en que no nos acordamos ni cómo nos llamamos. Obviamente, vida oculta que nadie conoce.


23:36 hrs.

Tomar medicamentos en exceso, no es un suicidio realmente…es más como una llamada de auxilio. Mi mamá se tomó muchas pastillas para dormir y eso es lo que está haciendo en este instante, duerme… (Suspiro, leve quejido de agotamiento y melancolía)…necesito a alguien para contarle mis problemas…te necesito para poder contarte mis problemas Nicoll…necesito de tu comprensión, de tu dulce voz y de tus sabios consejos. Necesito poder confiarte mi vida…pero probablemente no tengo las suficientes fuerzas como para soportar otra mirada sin caricias…

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jueves, diciembre 04, 2003

Ñami!

“El juicio contra el caníbal alemán que se devoró a un tipo comenzó de la manera más espantosa posible. Armin Meiwes, un técnico en reparación de computadores de 42 años, lo confesó todo con una voz serena y persuasiva que dejó estupefactos a los presentes en la audiencia.
El denominado "caníbal de Rotenburg" -por el lugar donde fue perpetrado el horror- conoció a un ingeniero berlinés llamado Bernd Juergen B., de 43 años, a través de un aviso que publicó en Internet: bajo el seudónimo de Franky, decía "Ven a mí y me comeré tu carne deliciosa".
Así llegó la susodicha víctima desde Berlín hasta Rotenburg, en el centro de Alemania, donde el caníbal tenía un hermoso castillo. Primero conversaron y declararon sus intenciones; como estaban de acuerdo, Bernd Juergen se dejó cortar el pene que más tarde ambos engulleron. Todo, durante la noche del 9 al 10 de marzo de 2001. Una velada que fue completamente grabada en video por Meiwes y que será mostrada a puerta cerrada durante la audiencia.
Aquí empiezan precisamente las complicaciones, porque el video entrega valiosa información aparte de los datos escabrosos. Tras ingerir unos 20 tranquilizantes y media botella de alcohol, la víctima, un ingeniero en computación, consintió todo, como quedó registrado; luego transcurrieron 10 horas de desangramiento hasta que perdió la conciencia, momento en que Meiwes procedió a cortarle la garganta y trozarlo para posteriormente guardar 30 kilos de su carne en el congelador, mientras sus huesos eran enterrados en el patio.
Sucesivamente, esa carne la iba descongelando para comérsela, como también quedó registrado en otra cinta de video, en una de las cuales aparece comiendo la carne con una ensalada y todo acompañado nada más y nada menos, que por vino chileno.
Sobre su acto de canibalismo, Meiwes manifestó: "Él me dijo que desde niño tenía el deseo de ser descuartizado e ingerido". Agregó que fue "un acto de comunión... que he deseado toda la vida".
El problema con el video es que demuestra que será difícil para la fiscalía probar que se trató de un asesinato, porque la víctima en todo momento accedió a su propia antropofagia.
El abogado de Meiwes -quien calificó a su defendido como "un caballero de la vieja guardia"- pidió que lo condenen por "homicidio a petición", una forma de eutanasia ilegal que se castiga con una sentencia de cinco meses a cinco años.
Mientras que el cargo de asesinato comporta prisión perpetua.”

Las últimas noticias, hoy.
Que grotesca la noticia…vaya que son modernos estos tiempos violentos.

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miércoles, diciembre 03, 2003

Heroina

Esta canción….es simplemente hermosa…


Tool – H.

Lo que se viene está vivo.
Lo que se sostiene es un espejo.
Pero lo que está cantando canciones es una serpiente.
Viendo como convertir esta orina en vino.
Ambos están totalmente vacíos de odio,
Pero matándome da simplemente lo mismo.

La serpiente detrás de mi susurra,
Cuál podría ser el daño.
Mi sangre delante de mí me ruega,
Que abra mi corazón otra vez.


Y yo siento esto que se acerca como una tormenta otra vez, consideradamente.

Voz venenosa, me tienta,
Me drena, me sangra,
Me deja quebrado y vacío,
Me arrastra hacia abajo como una dulce gravedad.

La serpiente detrás de mi susurra,
Cuál podría ser mi daño.
Mi sangre delante de mí me ruega,
Que abra mi corazón otra vez.
Y yo siento esto que se acerca como una tormenta otra vez.

Estoy muy conectado a ti,
Para deslizarme lejos, para desvanecerme lejos,
Muchos días después aún te siento,
Tocándome, cambiándome,
Y consideradamente matándome.

Sin la piel,
Por debajo de la tormenta,
Bajo estas lágrimas,
Los muros se derrumban.

Y la serpiente se ahoga,
Y mientras miro en sus ojos,
Mi miedo comienza a desaparecer,
Recordando todos esos tiempos.

Podría haber llorado entonces,
Debería haber llorado entonces.

Y mientras las paredes se derrumban,
Y mientras miro en tus ojos,
Mi miedo comienza a desaparecer,
Recordando todos esos tiempos.
He muerto, y moriré, todo está bien, ya no me importa.

Estoy muy conectado a ti,
Para deslizarme lejos, para desvanecerme lejos,
Muchos días después aún te siento,
Tocándome, cambiándome,
Y consideradamente matándome.

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martes, diciembre 02, 2003

You're pushing and shoving me

Hoy, en Química, escribí lo siguiente en la parte de atrás de mi libro:

15: 24 hrs: Manos en mi espalda otra vez, sujetando la diurética pala, laxante de mis emociones, cavando más y más profundo, en mi agujero. Escapando de la luz, llevando un Silmaril roto en mi frente, esperando que la disonancia me brinde un poco de odio para sellar definitivamente todo, maldición, estamos hundiéndonos, tu me estás hundiendo, demonios, vomitar no expulsará todo el resentimiento. Sellando la placa final, asqueroso mártir de melancolía imperfecta.

Dame tu último suspiro, tiempo, espacio y realidad. Dame el último aliento de tu boca. El último sonido de tu voz anónima, dame solamente una bala y un gatillo, pues mi dedo hará el resto. Dame un último suspiro de aburrimiento, un último quejido en este acto de vampiro paranoico y paralizado. Tu último rayo de mirada asquea mi interior, drenando mi rencor fuera, para por fin descansar en paz, perdiendo la guerra de mi vida y humillándome frente a tu indiferencia.


Quizás algún día tratarás de seguirme, pero no lo harás por mucho tiempo. Esto es el final, quizás solo necesitaba creer por última vez, reír por última vez, observar cómo tu mirada perdida creaba ilusiones en mí. Sólo quiero saborear la imperfección, saborear tu indiferencia y ser juzgado por mis propios defectos.

Me armaré de armas, creando fuerzas a partir de mis propias similitudes a lo incorrecto.

¿Será esto una prueba?, no lo creo, si no, no estaría tan tranquilo.

El miedo me carcome otra vez, el miedo a la gira de estudios. Quedan 3 días para salir de clases, y siento que quedan tres días de vida, o menos…pero esto no es vida, esto es agonía, maldita y densa agonía antropófaga. Te perderé, te perderé, quizás para siempre, pero algún día, algún /FUCKING/día, te recuperaré, y será el tiempo para llorar juntos, junto a una triste puesta de sol, anunciando un eclipse de luna, imagen real sólo en mi imaginación.

Me siento mal, por favor, si alguien es capaz de escuchar el sonar de las teclas, que venga a salvarme.

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lunes, diciembre 01, 2003

Reclamando mi derecho a pataleo

Me harté, hoy fue uno de los días mas asquerosos de mi vida, ahogante, asfixiante, sin el más mínimo movimiento de libertad. Estoy chato, ya no doy más en la rutina. Todo, absolutamente todo, sin excepciones, se ha vuelto tan predecible, que la vida misma ha dejado de ser interesante.

Estoy demasiado aburrido de estar un día súper bien, y el otro, demasiado mal. Hoy todo me salió al revés, tan así, que se volvía a enderezar solo. Estoy asqueado, necesito que llegue el viernes para salir por fin de clases…el viernes.

Demonios, que fue traumante este viernes, fue simplemente demasiado para mí, siento como que si el viernes, el Ignacio me hubiera abierto la cabeza, y me la hubiera llenado con ácido, y luego la hubiera cerrado, tirando la llave lo suficientemente lejos como para perderme en el camino, como para perder el sentido. Le juré que no le iba a contar a nadie sobre lo que me contó, pero eso no significa que no pueda desahogarme…al menos lo intentaré.

El Ignacio, mi mejor amigo en séptimo básico, simplemente tiene una cagá en su vida, y no hay nadie quien pueda ayudarle, solamente él puede, pero sé que le costará encontrar el camino. Hablaré un poco sobre él.

Ocurre que hace unos meses, él se fue de su casa, de la casa de su mamá y su padrastro, por una supuesta pelea, y terminó viviendo con su papá, en Vitacura, en un departamento. Su madre, por lo que recuerdo según lo que él me contaba en séptimo, una vieja histérica. Su padre, un drogadicto que llega todos los días a las cuatro de la mañana a su casa.

Nunca supimos los motivos de la pelea, pero según él, su padrastro le quería pegar a su mamá, y el Ignacio, tratando de defenderla, se agarró con él a combos. Luego de eso se fue de la casa y su papá fue a buscar las cosas de él para que se fueran a vivir juntos.

Ocurre que el viernes, o mejor dicho, el sábado, a las 1 y cuarto de la mañana, en nuestro “segundo hogar”, mientras estábamos pasando un rato, tomándonos unas chelas, con el Andrés, el Sebastián, él y yo, empezó a desahogarse con lo de su mamá, como lo ha venido haciendo estos últimos fines de semana, y me contó qué fue lo que ocurrió, a mi, solamente a mí.

Un día se cortó la luz en su casa, y él estaba frente al computador, y aparece su hermana, de 6 años… (Suspiro, leve quejido de agotamiento y dolor), y se sienta en sus piernas…entre llantos, le logro entender que él se excitó, lamentándose, mientras tormentas de lágrimas incineraban su mejilla, me enteré de que él abusó de ella…él…la manoseó. El Ignacio estaba atacado, convulsionado, realmente afectado, y el Andrés con el Sebastián, estaban lejos, hueviado, sin enterarse en ningún instante de lo ocurrido.

El Ignacio estaba llorando, demasiado arrepentido, demasiado perturbado como para inventar una excusa. Y le juré que nadie se enteraría, mientras entre el asombro y la incomprensión, me recuesto en el pasto, con lágrimas en los ojos, abrazándolo, consolándolo, tratando de calmarlo. Me desperté el sábado en la mañana con la incómoda sensación de tener que ir al colegio a preparar la kermesse. No sé que pensar, estoy demasiado abrumado como para respirar…sin poder desahogarme, atrapado en esta prisión de carne y de piel.

Y lo peor de todo, fue la sensación de no tener a nadie para desahogarme, a nadie. Solamente a la gente desconocida, a la gente que es capaz de escucharme, pues está interesada en mí, a la gente que generalmente trato de esquivar. ¿Mis amigos?, pues ellos están donde deben estar, en un trono de maravillas, esperando a que yo les sirva manjares de felicidad, para no perturbar el maldito equilibrio que los rodea.

Cómo necesité hoy, de alguien querido que me preguntara cómo estaba.
Cómo necesité hoy, de las melodías comunicativas de las voces de mis amigos.
Cómo necesité hoy, creer que todo había cambiado, que todo era distinto.
Cómo necesité hoy, de las caricias de mi amada, de mi difunta amada.

Esperé, esperé y no llegó nadie, hasta que tuve que salir a buscarlos, pero por más que traté de tocar la puerta, esta no sonaba. Demonios, cómo necesité hoy de tus oídos, Nicoll, cómo necesité hoy de tu mirada, Débora, cómo necesité hoy de tus abrazos, Claudia. Felipe, ¿Dónde estabas hoy, que tanto te necesité a mi lado?

Por favor, alguien que me enseñe la salida a sus propios corazones, alguien que me ayude a superar mis trancas. Necesito de alguien que sufra tanto como yo sufro por ella. Una persona que nunca llega, y que aún no encuentro.

Cómo necesité hoy, creer que yo ya no era el mismo, que era mejor.
Cómo necesité hoy, olvidar que soy un pobre solitario perturbador de armonías.

¿Hay alguien allá afuera?, debería, pues de otra forma, creo que no podría continuar. Mierda, no he cambiado, era una maldita fucking mascara, palabra que odio con toda mi alma, con un odio más grande del que te podrías imaginar. Máscara barata, te destiñes con una simple lágrima.

PD: agujero, no responderé tus llamados, no insistas.

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